Mantén claro el centro Una iglesia debe ayudar a las personas a conocer y seguir a Jesús, no a formar lealtad alrededor de una personalidad. Escucha si la enseñanza explica la Biblia dentro de su contexto y conecta el Evangelio con la vida real.
La enseñanza sana incluye gracia y verdad. Ten cuidado cuando cada mensaje promete éxito, evita el arrepentimiento o trata las preguntas como rebelión.
Observa el carácter y la responsabilidad Los líderes deben distinguirse por humildad, integridad y servicio, no por control. Pregunta si rinden cuentas a otros, cómo manejan las preocupaciones y si las prácticas financieras son transparentes.
Ninguna comunidad estará libre de conflictos. Importa si dicen la verdad, protegen al vulnerable, reconocen sus errores y buscan reconciliación sin esconder el abuso.
Busca una familia, no solamente un evento Una iglesia es más que una producción semanal. Busca relaciones, oración, cuidado por quienes tienen necesidad, oportunidades para servir y un camino para aprender.
Visita, observa, pregunta y ora. No tienes que decidir inmediatamente. Una iglesia sana dará espacio para conocer y ser conocido sin presionarte.