Preguntar no es lo mismo que rechazar Algunas dudas nacen de preguntas intelectuales. Otras crecen por el dolor, la decepción, la hipocresía o una oración sin respuesta. Identificar qué clase de duda cargas puede ayudarte a buscar la respuesta adecuada.
Los Evangelios no esconden la confusión de los seguidores de Jesús. Un hombre incluso le dijo que creía y necesitaba ayuda con su incredulidad.
Mira atentamente a Jesús La fe cristiana no descansa en una sensación espiritual indefinida. Su centro es Jesús: lo que dijo, lo que hizo, su muerte y la afirmación de que resucitó. Lee las fuentes principales con justicia.
Pregunta qué explicación describe mejor al Jesús que encuentras. No te apresures, pero tampoco conviertas la demora interminable en una manera de evitar responder.
Camina mientras aprendes Quizás no resuelvas cada pregunta antes de dar un paso. Comienza practicando la sinceridad, la oración y la obediencia a lo que ya comprendes. Busca una comunidad donde las preguntas difíciles no sean ridiculizadas ni temidas.
La fe no es ausencia de pensamiento. Es confianza basada en quién es Jesús mientras nuestro entendimiento continúa creciendo.