Sentir miedo no te convierte en un fracaso La Biblia no avergüenza a las personas por sentir miedo. Muchas personas fieles temblaron, lloraron, hicieron preguntas o quisieron escapar. El miedo forma parte de ser humano en un mundo donde existen peligros, pérdidas e incertidumbre reales.
La invitación no es negar lo que sientes. Es llevarlo a la presencia de Dios en lugar de permitir que gobierne a solas.
La presencia de Dios no siempre es una sensación Algunas veces la oración trae calma inmediata. Otras veces la ansiedad permanece mientras Dios da fuerzas para el próximo paso. Su cercanía no se mide solamente por lo que sientes físicamente en un momento difícil.
Jesús prometió su presencia, no una vida sin problemas. La esperanza cristiana reconoce que el miedo es real, pero no es definitivo.
La fe puede incluir ayuda práctica Confiar en Dios puede incluir llamar a alguien, establecer un límite, visitar a un médico o consejero, salir de un lugar inseguro, descansar o preparar un plan. Actuar con sabiduría no es contrario a la fe.
Si el miedo está dominando tu vida diaria o no te sientes seguro, busca ayuda profesional ahora. No tienes que enfrentar una crisis a solas.